By Charles Webb

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La hermenéutica del sujeto

Cátedra en que Foucault pretendió mostrar las técnicas, los procedimientos y los fines históricos con los que un sujeto ético se constituye en una relación determinada consigo mismo, y formulation l. a. pregunta: ¿y si las luchas de hoy no fueran luchas contra las dominaciones políticas e ideológicas, contra los angeles explotación económica, sino luchas contra l. a. sujeción identitaria?

Modernity, Pluralism and the Crisis of Meaning: The Orientation of Modern Man

Certainties of orientations are eroding, identities are being wondered. The expanding speed of social improvement is giving upward push to such developments by means of altering customary constructions and social certainties demonstrated over the years. conventional wisdom -- that is handed on from one new release to the following via the church, the nation, faculties and households -- is changing into superseded at an accelerating velocity.

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El señor Robinson y yo llevamos diecisiete años trabajando como socios en la misma firma jurídica. Es mi mejor amigo. —Ya lo sé. —Ha cancelado una consulta con un cliente de Los Ángeles para poder darte la enhorabuena. —Papá... —¿Te das cuenta de lo que significa tu actitud? —Prefiero quedarme solo. Su padre movió la cabeza. —No sé lo que te pasa —dijo—, pero haz el favor de dejarte de historias y baja ahora mismo. De pronto, se abrió la puerta y entró la madre de Benjamín. —¿Todavía no estás listo?

Qué? —Creo que... —desprendió la ceniza del cigarrillo— .. creo que deberías actuar con más calma. Benjamín asintió. —No te tomes las cosas tan a pecho —dijo el señor Robinson—. Acéptalas tal como vienen. Diviértete con las chicas. Benjamín miró la puerta. —Porque, de otro modo, pasarás la mitad de tu vida preocupado. Las cosas son así y no pueden cambiarse. Por el momento, todavía eres joven y no debes precipitarte. —No. —Antes de darte cuenta habrás encontrado una muchacha estupenda. Te situarás y vivirás la mar de bien.

No pensarás meter tus cosas en el coche y largarte, sin más ni más. —No. —¿Entonces? —Me voy a pie. —¿Cómo? —Mamá, tú no conoces mucho mundo, ¿verdad? La señora Braddock empezó a mover la cabeza. —No te pongas nerviosa. No me pasará nada. —¿De modo que piensas hacer tu equipaje y partir? —No haré ningún equipaje. —¿Eh? —Lo que llevo puesto y nada más. —¿Hablas en serio? —Sí. —¿Cuánto dinero vas a tomar? —Diez dólares. —¡Oh! —exclamó la señora—. Entonces, no estarás fuera más que un par de días.

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