By Max Lucado

Los cientificos nos aseguran que los seres humanos no podemos vivir sin agua, y ni siquiera lo intentamos. Pero ?sobrevivir sin Dios? Oh, eso si lo hacemos, tomamos un sorbo, lo saboreamos; sin embargo, estamos inclinados a pasar por largos periodos de tiempo sin un buen trago de l. a. fuente del Senor. Y pagamos un precio al hacerlo. Nos encogemos. Nos torcemos y retorcemos contra este mundo...los organos se endurecen...el corazon se endurece.

En este libro, renovador y vivificante, Max Lucado, nos guia a los cuatro nutrientes esenciales que cada alma necesita.

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La hermenéutica del sujeto

Cátedra en que Foucault pretendió mostrar las técnicas, los procedimientos y los fines históricos con los que un sujeto ético se constituye en una relación determinada consigo mismo, y formulation l. a. pregunta: ¿y si las luchas de hoy no fueran luchas contra las dominaciones políticas e ideológicas, contra l. a. explotación económica, sino luchas contra l. a. sujeción identitaria?

Modernity, Pluralism and the Crisis of Meaning: The Orientation of Modern Man

Certainties of orientations are eroding, identities are being puzzled. The expanding speed of social improvement is giving upward thrust to such traits via altering conventional constructions and social certainties confirmed through the years. conventional wisdom -- that's handed on from one iteration to the subsequent by way of the church, the country, colleges and households -- is changing into outmoded at an accelerating velocity.

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Olvidémonos de terremotos o depresiones macroeconómicas. El desastre más grande es llegar a la tumba con nuestros pecados. 18). �Qué pasaría si un obrador de milagros hubiera hecho algo comparable con la plaga negra? Imagina a un hombre que naciera con resistencia a la bacteria bubónica y que esta no pudiera penetrar su sistema a menos que él así lo permitiera. Por increíble que parezca, esto es exactamente lo que decide hacer. Busca a los infectados y les hace esta oferta: «Toquen mi mano, entréguenme su enfermedad y reciban a cambio mi salud».

Hace unos años noté un temblor en mi pulgar izquierdo. Si extendía el brazo, empezaba a temblar. De inmediato me imaginé lo peor. Mi padre murió de la enfermedad de Lou Gehrig y me había llegado el turno. A la hora de consultar con un doctor, ya había preparado a mi esposa Denalyn para vivir como una viuda joven. El informe médico demostró mi equivocación. No se halló enfermedad alguna. La peculiar condición se debía a factores como la cafeína, el estrés o algo genético, pero el doctor me confirmó: «Usted no tiene esclerosis, más bien goza de buena salud general».

Irritabilidad. Inseguridad. Estas son señales y advertencias, síntomas de una sequedad en lo más profundo de tu ser. Quizás nunca lo hayas visto así. Pensaste que eran como policías acostados, una parte necesaria e ineludible de la vida. Supones que la ansiedad es tan hereditaria como el color de tus ojos. Hay personas que nacen con tobillos débiles, otros con el colesterol alto o calvicie prematura. ¿Qué decir de ti? Tienes ansiedad. �Cambios de ánimo? Todos pasan días grises y sábados tristes.

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